domingo, 25 de junio de 2017

NO LE DEMOS MÁS VUELTAS, ES CUESTIÓN DE TIEMPO

Es a comienzos del actual siglo cuando comencé  a manifestarme a través de escritos breves para analizar el actual sistema socioeconómico, esta manera de vida basada en la desigualdad. Al mismo tiempo he ido elaborando y revisando textos de mayor envergadura en forma de análisis y propuestas, desde una visión crítica. Al principio eran artículos enviados a diarios escritos, a políticos e, incluso, a amigos o amigas de ideario semejante. Más adelante, algunas publicaciones digitales me pidieron que les enviara mis reflexiones. Es cuando comienzo a escribir con un determinado ritmo, con la intención de cumplir ciertos plazos. A comienzos de la presente década (2011), abrí un Blog en el que he ido colocando mis escritos, a veces compartidos, otras en exclusiva. Además, como es lógico, voy guardando en un archivo, por orden cronológico, la mayor parte de los publicados. Allí figuran, al día de hoy, 150 escritos cortos a modo de artículos o “post”, es hora de hacer un punto de control o de romper definitivamente con el envío a las publicaciones con las que colaboro, al menos poner freno al ritmo actual de entregas. Los 100 primeros están recogidos en un libro, texto que será sustituido por otro al que se le añadirán los últimos 50. De esta manera, el trabajo con el título: “Artículos para pensar”, contendrá 150, con un número de páginas cercano a las 600.
Como en cualquier otra tarea, es la experiencia la que te va otorgando “oficio”. Los primeros escritos están cargados de ingenuidad. Poco a poco se ha ido imponiendo la visión realista de los acontecimientos, de los hechos y de los procesos. No sé, a ciencia cierta, si mi trabajo habrá servido para convencer o hacer pensar a muchos o a pocos, con las ideas que he intentado plasmar. De lo que estoy plenamente convencido es de que es a mí al que me ha ayudado para aclararme, para configurar una idea de la situación global, para perder del todo la ingenuidad que, poco a poco, ha ido despareciendo. El resultado al que he llegado no es posible plasmarlo con mayor precisión que con el enunciado del presente escrito: “No le demos más vueltas, es cuestión de tiempo”, algo que anuncié en un artículo anterior. Es hora de explicar esta expresión, a modo de conclusión, aunque, haciendo un seguimiento de estos 150 artículos a los que aludo, es posible concluir de igual manera.

Hace unos días leí en algún comentario, en las redes, que decía que la izquierda no ha gobernado nunca en Europa desde la segunda guerra mundial, por acotar el tiempo. Dato que comparto en su totalidad. Evidentemente, el autor del comentario y yo mismo entendemos por izquierda una opción política antisistema, anticapitalista y defensora de los intereses de la clase trabajadora. Impulsora de un modelo basado en la igualdad, la solidaridad, la justicia y la libertad. Cada vez que ha habido una intentona de enfrentamiento al sistema capitalista, este ha eliminado de raíz ese intento de cambio. Hasta la fecha, no ha habido en Europa una fuerza superior que lo haya combatido y lo haya derrotado. El caso más cercano en el espacio lo tenemos en la II República Española. La movilización ciudadana y los políticos progresistas fueron aplastados por un sanguinario golpe militar. En los años setenta, el PCI (Partido Comunista Italiano) llegó a ser la fuerza más votada en Italia. El eurocomunismo de Belinguer recorrió y creció por los países ribereños, pero no fueron capaces de formar Gobierno. La OTAN fue la excusa o el instrumento para impedirlo. El caso más cercano en el tiempo lo encontramos en Grecia. El triunfo electoral y el Gobierno de Syriza fueron derrocados “pacíficamente”, en este caso por la burocracia de la UE con el acompañamiento de las oligarquías europeas. Ahora no hace falta recurrir a la fuerza bruta, ahora la guerra se hace asfixiando económicamente a los “rebeldes”.

Por lo que parece, esta especie no sabe vivir conforme a esos principios de libertad e igualdad que hemos citado. Las pasiones negativas de búsqueda de poder a toda costa y la de resignarse para soportar todo lo que venga, se han impuesta y se han consolidado. Admitir por parte de las masas que tiene que haber poderosos y sometidos es, por el momento, una situación estable. El poder-pasión ha impuesto sus normas, sus leyes, sus gobiernos. Los mensajes y sus dictados han calado de tal manera que han conseguido la aceptación de que esta es la mejor forma de vida, asumiendo la mentira como dinámica de un modelo injusto e inhumano.
La falta de madurez intelectual de la especie impide un cambo a mejor para la mayoría. Por eso, es cuestión de tiempo, de mucho tiempo, para que lo que llamamos humanidad conviva de una manera más acorde con lo que algunos sectores sociales anhelan. Pero es posible, vamos estoy seguro, de que no lo veremos las diferentes generaciones que ahora llenamos este minúsculo planeta. Siento muchísimo cerrar esta tanda de 150 escritos con un mensaje poco optimista, pero los acontecimientos acontecidos a lo largo de la trayectoria de la especie, por desgracia, no invitan a pensar otra cosa.



REFLEXIONES Y CONCLUSIONES

Este es el penúltimo escrito de una tanda de 150 (*), recogidos todos en un archivo de mi “disco duro”. Cada cierto tiempo, cada bloque de artículos, me ha dado por hacer una especie de resumen. De esta forma, publiqué el número 30, de fecha 11 de abril de 2012, con el título “A modo de inventario”; el 72, de fecha 13 de enero de 2014, lo titulé “A modo de resumen”; el 100 (número redondo), del 13 de diciembre de 2015, aparecía como “100 Artículos para pensar”; por último, el 18 de abril de este año, volví a resumir las “Contradicciones y trasformaciones” en un “Sistema socioeconómico agotado”.  Tal vez sea mi perfil el que me aleja de la retórica y me obliga a sintetizar de vez en cuando. Aunque tengo que decir, desde la modestia, que en ocasiones mis ideas las he expresado en uso de ciertos estilos literarios, dando rienda suelta a la imaginación.
El escrito número 150, que ya lo tengo escrito, no quiero que sea un resumen, por el contrario el título es un anuncio-consejo  y quiero que se muestre como si fuera el primero de otra tanda, aunque partiendo de una idea central según la cual esta especie nuestra comienza un proceso evolutivo de superación, pero puede que éste sea tan largo y tan lento que no me dé tiempo a escribir el segundo artículo, en el que anuncie que la especie ha dado un paso hacia adelante para que de verdad se merezca la calificación de humana.

Por la razón expuesta, porque no quiero que el número 150 sea un resumen, es en este artículo 149 donde haremos una relación de ideas destacadas, recogidas en todos los anteriores. Reflexiones o conclusiones, a veces repetidas, que son fruto del análisis. A lo largo de estos seis años, como he señalado, hemos expresado el texto de diferentes formas: relatos o cuentos, silogismos, aforismos y, mayormente, de forma descriptiva a modo de breves ensayos, aunque siempre en aplicación de un método para el análisis, rehuyendo de la mera opinión, la conjetura o el “yo creo”.

1, El Sistema y el poder
-El poder real es el de la oligarquía, lo que convierte a los estados en plutocracias. El político, el judicial y el mediático son poderes delegados.

-El actual sistema está en crisis. La principal consecuencia es el incremento de la desigualdad y de la desatención de las clases más desfavorecidas.

-El anuncio de la separación de poderes es una burla.

-El poder y la sumisión son dos pasiones que minan la convivencia y frenan el progreso evolutivo.

-Poder y miedo: El miedo y el poder están en relación inversa. A más miedo menos poder y viceversa. Al poder actual se le combate con otro más fuerte. Las manifestaciones y protestas callejeras, las mociones, recusaciones y los controles parlamentarios no perturban la marcha del poder real.

-La corrupción y otros saqueos son hijos del poder.

-La acumulación de riquezas, y la aparición de “paraísos fiscales” son causa de la flaqueza intelectual de algunos que aún no han desarrollado esa parte del cerebro llamada córtex, aquella que nos distingue de otros mamíferos. Este punto bien podría incluirse en el último bloque: Esta especie nuestra.

-Los que tienen el poder tratan de mantener una amplia franja de seguridad para proteger sus intereses y su riqueza. Por lo tanto, cuando barruntan que su poder puede quebrar, no dudan en tomar medidas desorbitadas y desproporcionas a los efectos que algunos acontecimientos pudieran producir.

-En conclusión, la especie, mal llamada humana, no es capaz de superar un sistema como este: injusto, irracional, inhumano y cruel.

2. Política
-Ruptura del modelo político: la alternancia bipartidista ya no funciona como estrategia. Este tipo de democracia cada vez es más cuestionado. Tampoco funciona ya el artificial binomio izquierda-derecha. Cada vez menos se hablará de esta división, aunque los políticos se empeñen en mantenerlo.

-Europa está políticamente dislocada: la Socialdemocracia ha pasado a la historia, aparecen los fascismos, en algunos países con fuerza. El sistema busca una nueva fórmula estable que siga defendiendo sus intereses, pero de momento nos movemos dentro de una laguna de arenas movedizas. Sus deseos apuntan hacia la hegemonía de un solo partido, apoyado por otros sin ideario propio, y una débil oposición. Pero otros elementos de carácter ecológico o medioambiental, ajenos a las relaciones sociales, pueden variar el rumbo de sus deseos.

-En lo concreto, en España, El PP se puede convertir en ese partido único que gobierna y seguirá gobernando con el apoyo de PSOE y Ciudadanos (lo que se ha dado en llamar partidos “muleta”) y una débil oposición de Podemos. Sólo el derrumbe absoluto del PP (posibilidad remota, a pesar de la corrupción) podría propiciar la unión de PSOE y Podemos como opción política para formar gobierno, aunque inestable y muy laborioso por su parte, mientras se mantenga activo el sistema.

-El centro político no existe. Quienes presumen de ocupar ese espacio ficticio son los grupos más reaccionarios. Otros grupos lo utilizan como táctica para suavizar su posición. Así, algunos se definen como centro-derecha y otros como centro-izquierda. Pero, como hemos señalado, ni izquierda, ni derecha definen las políticas que ponen en práctica. Con mayor propiedad deberíamos hablar de prosistema (en defensa de los intereses de los ricos) y antisistema (en busca de un sistema más justo). 

-En este país, el PSOE ya no podrá ser jamás fuerza mayoritaria. Su impostura ha relegado a los partidos mal llamados socialistas a ser formaciones a la deriva en toda Europa. En estos tiempos que corren, el PSOE no podrá tocar poder sin contar con Podemos, aunque la reciente historia, la soberbia y la frustración les traslada al mundo de lo onírico.

-El sistema socioeconómico y el modelo político no se pueden cambiar desde dentro del propio modelo.

3. Sociedad
-La clase media no existe. El sistema ha generado una serie de términos que definen situaciones y estados virtuales entre los que destacan: estado de bienestar y clase media. Con ello pretende desligar a las clases trabajadoras de su realidad, alejando a sus integrantes de su condición de clase explotada y haciendo que pierdan esa conciencia de clase de la que, en otros tiempos, eran conscientes. Y bien que lo han conseguido.

-En consecuencia, se han impuesto los valores y la ideología de la clase dominante. Valores tales como el deseo de igualdad, la solidaridad y la fraternidad, recogidos en ese ideario de lo que se conocía como izquierda (la izquierda real de antaño) han sido sustituidos por la envidia, el egoísmo, la ambición, la insolidaridad, el miedo, la inseguridad y, en el mejor de los casos, la indiferencia.

-Hay dos Leyes sociales de cosecha propia: La Ley de la codicia y la Ley de la  instrumentalización. Revisables, y fácilmente mejorable su definición y desarrollo.
Ley de la Codicia: el afán de enriquecimiento es proporcional a la riqueza que se posee, lo que denota una enorme pobreza humana.
Ley de la Instrumentalización: a cada individuo o a cada grupo social le corresponde una asignación monetaria, o una recompensa, que es función de la posibilidad de instrumentalización que el sistema puede hacer de él o de ella para alienar, adormecer o, en suma, para mantener o incrementar la situación de desigualdad entre ricos y pobres.

4. Medios
-Los medios de comunicación siempre han sido un instrumento en manos del poder, junto a otros tales como una controlada forma de educación para la fácil integración en el engranaje social, el modelo político y  otras tantas técnicas alienantes. Las religiones siguen siendo, aún, una buena herramienta enajenante.

- Los medios de comunicación cumplen a la perfección las funciones encomendadas: la manipulación, la intoxicación y la de hacer creer que si algo no aparece en las pantallas de TV no existe. La TV y el fútbol son una excelente combinación para embrutecer y alejar a las masas de la injusta situación social y económica.

-Los dueños de las cadenas de radio y TV privadas o de los diarios escritos son grandes grupos financieros o empresariales, pertenecientes a la oligarquía.

-Los medios públicos están en manos  del grupo que gobierna, ya sean de carácter estatal o autonómico (en España).

-Los más peligrosos medios son aquellos que muestran una imagen escorada a la “izquierda” con la intención de captar a ciertos sectores sociales. Son lobos con piel de cordero. Pero cada vez engañan a menos gente. En este país nuestro son dos cadenas de TV: la Cuatro del grupo Mediaset y la Sexta del grupo A3media.

-El consuelo lo hallamos en ciertos medios digitales, ajenos al poder real, pero, ojo, es conveniente seleccionar entre toda esa amplia oferta. Desde una óptica de progreso, conviene descartar, por ejemplo: El País, El Independiente, Vozpopuli u OKdiario. Con otros tantos hay que andarse con pies de plomo.

5. Esta especie nuestra
-Pasiones. Somos una especie que estamos dominados por las pasiones en detrimento de la razón, herramienta exclusiva y necesaria para convivir y entendernos con el medio natural del que procedemos y compartimos. He aprendido de E. Fromm que son dos las pasiones que esta especie practica para vincularse con el resto de seres vivos: el poder y la sumisión. Pero en ambos casos, los individuos que necesitan recurrir a ellas están llamados al fracaso.

-La causa principal por la que la vida trascurre de espaldas a lo que sería una fórmula racional de convivencia es la aún inmadurez intelectual de nuestra especie, dominada por la enajenación y la ignorancia, y en nuestros días, por la indiferencia, el miedo, el desconcierto y la inseguridad, hijas, todas ellas, de esa ausencia de madurez.
Inmadurez de los “arriba” por manifestar ese afán de enriquecimiento sin poner límites, inmadurez de las clases más o menos “acomodadas” por imitar a los que más tienen. Inmadurez de las clases más oprimidas por no ser capaces de luchar, cuando las circunstancias lo permiten, para subvertir el sistema en el que esos sectores son los perdedores; inmadurez por no haber mantenido los logros alcanzados en algún momento; inmadurez por aceptar y adoptar los esquemas y la ideología de las clases dominantes, y por dejarse embaucar por los poderosos a través de los políticos y los medios de comunicación. Inmadurez, en suma, de la sociedad en su conjunto por estar como estamos, cuando cabría la posibilidad de vivir y convivir con arreglo a los dictados de unos determinados valores, descubiertos hace ya bastante tiempo, cuya puesta en práctica nos haría de verdad humanos y, por otro lado, de mantener la conveniente armonía con el entorno natural.

6. Así está el patio
Permítaseme terminar con un vulgar relato (me apetece) que refleja la realidad laboral con una clara proyección sobre todos las demás dimensiones sociales. Así está el asunto laboral, la solidaridad, el miedo…
A una dependienta amiga de uno de esos supermercados más extendidos por estas tierras, le cuento que “estoy jodido por que han echado, por las buenas, a otro dependiente con el que yo mantenía una buena relación”. Y añado: “si le han echado injustamente, este establecimiento  debería cerrarse (en huelga) hasta su readmisión”, a lo que esta amiga dependienta responde: “mira Antonio, si uno para, el otro no (como queriendo decir que no existe ni unión, ni solidaridad, sino por el contrario miedo) y nuestros hijos –añade- tienen que comer todos los días, así que déjame de historias”. Yo termino diciendo: “Estas cosas no pasaban en otros tiempos”.

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(*) Gran parte de los 150 artículos se encuentran en la siguiente URL: http://ajgilpadilla.blogspot.com.es/


miércoles, 14 de junio de 2017

DELFINES Y TIBURONES

Hoy siento una tristeza extrema. Jamás me había sentido así por un asunto de carácter político, y eso que uno ha pasado por trances de toda índole: represión, persecución, falta de libertad, miedo. Bueno, acabo de recordar otro hecho, otra fecha en la que la pena, la rabia y la impotencia me invadieron. Me refiero a los hechos ocurridos el 27 de septiembre de 1975 cuando una sanguinaria y moribunda dictadura asesinó a cinco jóvenes acusados de terrorismo, sin que se encontraran pruebas de los presuntos delitos. Tal vez el único nexo entre aquella atrocidad y el hecho por el que hoy me siento triste sea la juventud y el impetuoso deseo de cambio.
Hoy es un día triste, después de finalizadas esas sesiones parlamentarias en las que se dirimía una Moción de Censura propuesta por el grupo Unidos Podemos contra el actual Gobierno del Partido Popular. Los resultados, como suele ocurrir en todos estos casos, ya se sabían de antemano: 82 votos a favor, 170 en contra y 87 abstenciones. Alguien que se supone se encontraba en el bloque de la abstención, se ausentó, tal vez por vergüenza, abochornado dejó su escaño vacio. La abstención es una postura cobarde, ambigua, escurridiza, insulsa. La abstención habría que anularla como opción, debería desaparecer, sobre todo en las Cámaras parlamentarias. En el sueldo va el compromiso y la definición política de cada uno de los individuos que allí se reúnen. ¿Qué pensarán quienes votan a formaciones políticas que se abstienen en decisiones tan importantes como las acontecidas en estos dos días de junio? Los ciudadanos votan para que sus representantes decidan y se pronuncien con un sí o con un no.
Obsérvese que el actual apoyo parlamentario al actual Presidente del Gobierno es minoritario. Que la suma de votos a favor de la moción de censura y los de la abstención son suficientes para que la moción saliera adelante. El PSOE se ha abstenido, tal como hizo en la sesión de investidura de Rajoy. Dos abstenciones en un corto periodo de tiempo, en dos asuntos de vital importancia política. Difícil mantener el equilibrio entre la crítica al gobierno actual y la negativa a la moción, porque, al fin y al cabo, es una negativa a la propuesta, y el apoyo a la fuerza política que, aunque minoritaria, gobierna, y todo debido a esa ambigua postura del PSOE,  tan jugosa para Rajoy y los suyos.

Escribo en caliente, deprimido, embargado por esa tristeza. En la tarde del día en la que se ha perdido la moción. Mi posición política no es exactamente la de Unidos Podemos, pero siento en lo más profundo la derrota de un grupo limpio, no contaminado, tal vez ingenuo. Los Tiburones se han comido a los Delfines. Estas son las cosas que te hacen aborreces esta política de pacotilla, de golfos de colmillo retorcido, al servicio de la oligarquía con la que juegan a corromper y a corromperse.

Juego pueril. A los niños y niñas se les permite jugar, para eso son niños, pero a los Tiburones de colmillo retorcido habría que cesarles de inmediato cuando muestran un comportamiento tan ridículo y una tan exagerada baja talla intelectual, pero es que, tal vez, no den más de sí. El Parlamento convertido en jauría. Jauría, y digo bien: perros  de los malos, adiestrados (vaya por delante mi cariño por la mayoría de los animales de esta especie) para el escándalo y el bullicio. Perros de presa o tiburones, en cualquier caso, animales sanguinarios. El pueblo llano les importa una mierda, hay que hacer sangre cuando les sueltan, cuando los de arriba les achuchan. ¡Vaya representantes!

Lo del PSOE no tiene nombre. Un Secretario General desaparecido: hay que estar callado al menos hasta el fin de semana que tenemos Congreso, no vaya a ser que, si muestro ese perfil “rebelde” de los últimos tiempos, me vuelvan a largar por segunda vez, pensará el hombre. Un portavoz provisional y un grupo parlamentario desquiciado: ¿qué tendré que decir ahora? Se preguntan sus diputados cada vez que hay que votar asuntos de importancia. ¿De dónde vienen las instrucciones? El propio Secretario General elegido, laminado y vuelto a elegir (reelegido) confesó que venían de arriba, de la oligarquía.
No pueden soportar que otros les “pisen la manguera”, que otros tomen la iniciativa que creen que a ellos les corresponde, pero ¿quién se lo impide? ¿O es que de verdad se lo impiden?

Los de Unidos Podemos convertidos en Delfines, jóvenes, suaves y cercanos. Ingenuos. Sobrados de ingenuidad, aunque con recorrido político. Herederos de una cultura de lucha y reivindicación. La posibilidad numérica de presentar una moción de censura, les ha cegado. Deberían haber reflexionado, siendo conscientes de que el PP no está solo, que ahora, y en el futuro más cercano, el panorama político en este país se presenta como una alianza, más o menos pactada, formada por PP, PSOE y Ciudadanos, frente a una reducida oposición formada por ellos mismos, por UP, y algún que otro grupo nacionalista.

A medio plazo, la salida a la cuestión catalana es una incógnita. ¿Podría generar algún cambio a nivel general? De cualquier forma dejad, se lo digo a los de UP, que se coma el “marrón” el actual Gobierno y, en todo caso, lo reparta con sus compañeros de viaje.

domingo, 11 de junio de 2017

SECTORES SOCIALES Y COMPORTAMIENTO POLÍTICO

A lo largo de todos esos años dedicados a la reflexión y al análisis, he ido observando distintos comportamientos, distintos acontecimientos, distintas formas particulares o colectivas de actuar, en suma, diferentes maneras de pasar por ese periodo de la etapa adulta, más o menos largo, que la naturaleza nos brinda. En algunos casos, en muchos casos, la situación vital no permite demasiadas maneras de elegir; en otras, por fortuna, si. Mi planteamiento ahora no va más allá de expresar la actitud de la ciudadanía frente a los que nos gobiernan, nos reprimen, nos engañan, nos explotan o nos limitan la vida, potenciando la desigualdad. Distintas variables intervienen en esas diferentes posiciones sociales: el origen familiar, la ideología, la indiferencia, la inquietud, la ingenuidad, la ignorancia, el miedo. La estratificación socioeconómica es tan evidente, como atrevido el hecho de abordar, por mi parte, este complejo asunto. Análisis este, limitado, por cuestiones de espacio, a las sociedades como esta nuestra, en estos tiempos que corren. Es como una imagen congelada, aunque la carga histórica de cada cual es una mochila de la que es difícil desprenderse en su totalidad. Unas y unos lo consiguen con más o menos esfuerzo, otros u otras creen que lo han conseguido y algunas o algunos, para bien o para mal, no quieren hacerlo.
Tengo que decir que mi observación la hago, como no podría ser de otra manera, desde una determinada ideología, desde el deseo de alcanzar un mundo mejor, con la experiencia vivida, con el conocimiento -fruto del esfuerzo por entender cómo funcionan este tipo de sociedades-,  con una serie de convicciones personales y con una  historia familiar de lucha, sufrimiento y persecución.

En cada uno de los grupos que intentaremos dibujar se conjugan más de una de las variables indicadas, es decir, cada una de las variables no determina un grupo social concreto. Por una parte, seguro que hay alguna que se me ha escapado. Por otra, los grupos a los que me referiré no son compartimentos estancos, no hay una nítida línea entre unos y otros. Es más, un mismo individuo podría formar parte de varios grupos, jugando con el tiempo. La especie humana es mentalmente sana por naturaleza, pero las relaciones sociales son muy complejas e intoxicadoras. Rouseau ya nos anunciaba que, a lo largo de la vida, es la sociedad la que va perturbando a los seres humanos.

En esa tarea clasificatoria, observamos un grupo conservador y reaccionario, en el sentido de oposición al cambio, a la acción, al progreso, a la igualdad. En este grupo conviven diferentes clases sociales. Una clase social dominante, constituida en oligarquía, que es la que en realidad determina las formas de gobierno. Apoyando a estos poderosos, están los enajenados que votan a quienes luego les recortarán los derechos, a los que actúan en contra de sus intereses. A algunos de estos últimos, les gustaría pertenecer a esas clases dominantes, pero no logran alcanzarlo. Otros se añaden por sus vínculos religiosos. El carácter conservador de las doctrinas les obliga a integrase en este grupo, independientemente de su condición económica. El miedo y la ignorancia caracterizan a esa enorme masa que apoya electoralmente a sus enemigos de clase.
Aquí también se encuentra un subgrupo formado por nuevos ricos del mundo deportivo, del espectáculo o de los medios de comunicación. Algunos de ellos se muestran como filántropos, prestando su imagen para encabezar fundaciones de ayuda a los países en vías de desarrollo, aunque nunca ofrecen sus riquezas. Pero los más deshonestos son aquellos o aquellas que muestran una pseudo ideología progresista. Estos son peligrosos porque consiguen engañar a ciertos sectores sociales de más baja condición económica. Diríamos, grosso modo, que  los componentes de este gran grupo son un verdadero obstáculo en el camino hacia un mundo mejor.

Hay, a mi entender, otro grupo cuyos individuos que, a imagen y semejanza de “espíritus puros”, se sitúan en la neutralidad, en ese falso centro político. Dicen que huyen de los extremos y apoyan a los oportunistas que se presentan con esas señas de identidad. Por concretar, pondremos algunos ejemplos de formaciones políticas que han tenido lugar en este país nuestro en las que aterrizan los individuos de este grupo. Primero fue la UPyD de Rosa Diaz, grupo que afortunadamente desapareció. Ahora es el grupo Ciudadanos, con el deseo personal de que sigan el mismo camino. Este tipo de formaciones políticas suelen ofrecer dos caras: en las convocatorias electorales  suelen presentarse con un ideario neutro, para luego hacer una política de apoyo a los grupos más conservadores. Ellos, en sí mismo, son formaciones reaccionarias, aunque no necesariamente los que les votan. En la personalidad de quienes forman este grupo social suele jugar un papel fundamental la ignorancia o la ingenuidad.

Otro grupo es el de aquellas y aquellos que tienen una débil ideología de corte progresista, aunque no cuestionan el sistema capitalista. Estos creen que se puede avanzar a través del voto a grupos tales como el PSOE (en España).  Ignoran que los partidos con los que se alinean, a los que votan, sirven a los mismos que los grupos conservadores. En la actualidad, debido a sus contradicciones entre las promesas y las acciones, estas formaciones tienden a desaparecer en el marco europeo, por lo que este grupo social se va achicando. En este país nuestro, la ingenuidad y la herencia política siguen jugando un importante papel, por lo que es posible que un par de artimañas de los socialistas les permita mantener un apoyo inmerecido. Así, el contingente se mantiene, aunque jamás volverán a ser, cuantitativamente, como en la anterior década.  

Próximo al anterior, aunque con un ideario algo más escorado a lo que se conoce vulgarmente como izquierda, se constituye otro grupo. También creen en las transformaciones desde dentro a través de su apoyo a partidos como Podemos (en España). En este caso los individuos de este grupo están en contra del capitalismo, aunque no se cuestionan cómo hay que combatirlo con eficacia. A diferencia del anterior, este es un grupo desdibujado. Aquí hay mujeres y hombres que podrían estar en alguno de los dos grupos anteriores, pero también se encuentran gentes con un claro ideario que votan a grupos supuestamente anticapitalistas por aquello de lo del mal menor.  

Existe otro grupo social, minoritario, que piensan que el cambio a favor de los menos favorecidos, el cambio a otro sistema más justo, más racional y más humano, es imposible llevarlo a cabo desde dentro del actual sistema. Es un grupo de personas intelectualmente bien dotadas, con un deseo común, pero observado desde distintas ópticas o ideologías. Aquellos que lo hacen desde los principios marxistas son conscientes de que no se dan las condiciones objetivas y subjetivas para el cambio. En lo más profundo de su pensamiento saben que esta especie nuestra no es capaz de vivir de esa manera que anida, exclusivamente, en el deseo, en el ideario y en el imaginario de los que componen este sector social.

La abstención determina otro grupo social, aunque esta opción agrupa a hombres y mujeres que actúan de esta manera por distintas razones. Hay unos que practican la abstención activa por rechazo al actual modelo político. En buena lógica, los componentes del grupo anterior se integran en este otro, siendo conscientes de lo que hacen. Luego hay otros, ajenos a cualquier compromiso político, alejados de cualquier ideología, que no participan por dejadez, porque anteponen cualquier actividad a la de dedicarle un rato para ir a votar, es una cuestión de desidia, de desinterés, de indiferencia.

Por último, está ese grupo convertido en masa, sin criterio, sin ideología que se deja llevar por la mentira, la demagogia, por el miedo al cambio, por lo que le dicen a través de los medios de comunicación. Esos que hacen que en las encuestas de intención de voto, los porcentajes de apoyo a uno u otro partido varíen de un mes a otro. En este bloque, bien podrían estar individuos de los tres primeros grupos. El voto de los componentes de este sector, en este país, puede ir dirigido, actualmente, al PP, al PSOE o a Ciudadanos. Son la ignorancia y la indiferencia las que juegan aquí un importante papel.

Fuera de esta clasificación quedan los fanatismos, los nostálgicos de la Dictadura. No se merecen ser caracterizados. Pero, en ausencia de grupos fascista con capacidad para alcanzar representación en las Cámaras, estos individuos pertenecen al grupo conservador descrito en primer lugar, es decir, alimentan las bases del Partido Popular en este país.

Si tuviéramos que resumir esta forma de actuar en política, diríamos que la inquietud, la razón y la experiencia personal han jugado un papel fundamental para que algunos descubran la manipulación, el engaño y la inmadurez de la especie para intentar avanzar hacia estadios de progreso e igualdad. Otros confunden lo deseable con lo posible, y cegados por la ingenuidad, esperan la transformación a través de este modelo político. Finalmente, por ignorancia, una extensa parte de la población es víctima de la intoxicación y de la mentira.
En consecuencia, no le demos más vueltas, somos un breve instante en el proceso evolutivo, por lo tanto, para que esto cambie es cuestión de tiempo si es que la naturaleza o la propia especie, tarde o temprano, no ponen freno a ese proceso.

domingo, 4 de junio de 2017

EL PODER Y OTRAS DIMENSIONES


 El poder, y su relación con otros sentimientos y otras actitudes, es un asunto recurrente en mi pensamiento, y algo inagotable en el análisis. Por esas razones, le he dedicado mucho espacio a su tratamiento en mis escritos, y un par de artículos exclusivos. Así el 18 de octubre de 2011 publiqué el primero con el título: “El Poder”, a secas. Más adelante, el 27 de octubre de 2014, volvía a referirme al poder con el artículo titulado: “Miedo y poder en un sistema de dominio”.

He relacionado el poder con otras pasiones (en particular, con la sumisión), con la enajenación, con el miedo, con la indiferencia, con la correlación de fuerzas, etc. Es ahora cuando, unas líneas más abajo, pretendo distinguir poder de responsabilidad o autoridad.
Pero antes, es conveniente abordar de nuevo algunos matices que caracterizan al poder. Cuando hemos hablado de poder nos hemos referido, básicamente, al poder económico, al poder político o al de los medios de comunicación. Con más propiedad, deberíamos decir que es la posesión de riqueza la que otorga el poder real, o, en otras palabras, es la propiedad la que convierte lo que debería de ser una verdadera democracia en una oligarquía, quien, a su vez, crea esos otros poderes, puestos a su servicio, como son el político y el mediático. El político es un poder insustancial y dependiente al que se le otorga la capacidad represora y la posibilidad de corromperse, y así lo ejercen sus agentes en ambos casos. Los medios de comunicación son el instrumento ideal para intoxicar, manipular y trasmitir el mensaje que viene dictado desde arriba, a través de un elemental esquema organizativo, colocando a lacayos bien alimentados en las direcciones generales, y en la de los programas de gran audiencia, de las cadenas de radio y TV y en los diarios escritos, o en gran parte de los digitales. De cualquier forma, siempre hemos vinculado el poder a una pasión negativa, es decir, hemos tratado el poder como una patología.
El poder real, el primario, el de las oligarquías  se ejerce (y se ha ejercido a lo largo de la historia) para explotar, para reprimir y para mantener una injusta e irracional situación de desigualdad. 

El poder-pasión que nace de la fuerza que adquieren los ricos en el marco de una sociedad intelectualmente débil, se ha convertido en una abstracción, otorgándosele la categoría de capacidad. Nada más lejos. El poder como magnitud física o intelectual nada tiene que ver con ese poder de dominio de unos sobre otros. No vendría nada mal un repaso a ese Diccionario académico tan confuso e impreciso en tantos campos de la semántica.
Una buena parte del pueblo llano, imbuido por la ideología dominante, trata de imitar a los poderosos y, en consecuencia, ejerce el poder cuando tiene la más elemental oportunidad, tal vez para escapar de la sumisión, de la represión o del sometimiento a poderes superiores. Esto suele ser un poder débil, que se ejerce sobre los más débiles. Suele ser precario e informal en relación con la contundencia y la estabilidad del poder de los económicamente fuertes.
Para explicarme con mayor claridad, expongamos algunos casos, además de aquel que, en el terreno del sarcasmo, dice que cuando a alguien se le “pone una gorra” se cree con poder para organizar o reprimir, será, lo de la gorra, por semejanza a las fuerzas uniformadas. Un medio de comunicación, por ejemplo, que se autootorga el apelativo de progresista, no tiene ningún reparo en eliminar cualquier artículo que, aunque correcto y respetuoso con la razón y el respeto a los principios éticos socialmente vigentes, no sea de su agrado, haciendo de eso que se conoce  como libertad de expresión un mero enunciado. Otro ejemplo. Cuando alguien alcanza notoriedad desprecia a los que no están en su órbita, aunque proclamen que están con las clases populares. Esto ocurre, sin ir más lejos, con los dirigentes de Podemos. Inevitable (de momento) pobreza humana que recurre al poder y lo utiliza.

Responsabilidad y Autoridad
 Por aquello de la debilidad intelectual y emocional de esta especie, es frecuente confundir autoridad o responsabilidad con poder. Por eso, quienes ejercen una función de coordinación o dirección, en ocasiones, en muchas ocasiones, se sienten investidos de poder, de ese poder-pasión que desvirtúa la tarea que llevan a cabo.
Las tareas de dirección o coordinación se pueden ejercer de formas diferentes. Lo habitual es hacerlo de manera autoritaria, incurriendo en esa deformación mental del poder-pasión.
Hay otras formas, como es la dirección democrática, en las que las decisiones son compartidas por el grupo dirigido o coordinado. Entonces  es cuando lo que se asume es la responsabilidad que requiere el cargo.
Lo mismo ocurre con la autoridad y el poder. En casi todos los casos se confunden ambas cosas. Esto ocurre en el ejercicio de esa forma autoritaria de gobierno. Sin embargo, la autoridad hay que granjeársela por el respeto a los demás y el buen hacer en el ejercicio de esa función de mandato.
Pero en ambos casos, en el ejercicio de la responsabilidad y en el de la autoridad, ajenas al poder-pasión,  hay que escapar de las garras de un sistema de dominio y tener una mente sana, huir de la sin razón y ajustarse a determinados principios éticos.


martes, 23 de mayo de 2017

EXTRAÑA CIRCUNSTANCIA

Hace un par de meses, quizás algo más, las visitas a este Blog se multiplicaron por 10 o por 15, sin que sea capaz de saber cuáles fueron las razones. De pronto, y a raíz de la publicación de un Post con enunciado "Razones para una moción de censura" se bloqueó el Blog y era imposible acceder desde cualquier dispositivo. Ahora yo, al menos, puedo entrar, pero desde entonces las entradas se han reducido en la misma medida en la que antes se incrementaron. Misterios de la telemática, de la cibernética, de las redes, de vaya usted a saber...
A uno le pasa por la cabeza mandarlo todo a la mierda. ¿Qué necesidad tengo yo de complicarme la vida con este tipo de tinglados?

sábado, 20 de mayo de 2017

RAZONES PARA UNA MOCIÓN DE CENSURA

El grupo parlamentario de Unidos Podemos ha  presentado formalmente en el Congreso, a través de su Presidencia, una moción de censura al actual Gobierno de la Nación. A raíz de esta iniciativa se ha abierto la caja de los truenos: partidos políticos y medios de comunicación se han puesto en marcha para atacar de la manera más despiadada al grupo proponente. Sin análisis, sin reflexión, sin razones, sin razón se han apresurado para negar su apoyo, lanzándose a tumba abierta para desplegar sus armas más miserables, tal vez no tengan otras, para desacreditar a Podemos. Van a por ellos, para variar. Aparecen los clásicos fantasmas. Aparece Venezuela, aparece Monedero y hacienda, aparece Echenique y la Seguridad Social, aparece Errejón y la Universidad de Málaga. Agentes de la más rancia política, la del PP, llegan a decir que ésta es la moción de Maduro (el de Venezuela). Algunos lúcidos periodistas intentan desacreditar a su líder llamándole Pablo Manuel, como si esto fuera un insulto. Pobres críticas, pero es que no dan para más. Esta es la “España camisa blanca de mi esperanza”, con el permiso de Blas de Otero y Víctor Manuel. “Esa España inferior que ora y bosteza”, como dijo Machado.
Una moción de censura ahora es la acción política más brillante, más adecuada y más acorde con los sentimientos de los sectores sociales más activos e intelectualmente más avanzados. A casi nadie se le escapa que hay sobradas razones. Diría que no hacerlo sería, como hacen los demás, esconderse tras las bancadas del Congreso y seguir comiendo la sopa boba, aunque en un comedor de cinco tenedores. ¿Es que no es esto lo que están haciendo la mayoría de sus señorías? Mantener el apoyo a este Gobierno es el acto más impúdico, más inmoral y más irracional que se puede llevar a cabo en estos momentos.
El caso es que todo aquel político que es consultado (que no sea del PP) y esos periodistas de “izquierdas” que participan en esas tediosas tertulias, con voces más tenues que las de los exaltados servidores del PP,  todos ellos están de acuerdo con que hay que echar a estos que mal gobiernan. Todos están de acuerdo con que la corrupción se ha adueñado de la política.  Comparten que  nos encontramos en un lodazal que es necesario baldear. Pero claro, es que es Podemos el de la iniciativa, con lo cual, recurriendo a la ya endémica práctica de “todos contra Podemos” se han potenciado los ataques, aunque con la pobreza intelectual que caracteriza a unos y a otros: a los instrumentalizados tertulianos y a los políticos de aluvión, convertidos ambos grupos en barrera de seguridad de la oligarquía. La propuesta, y su puesta en práctica, les han pillado con el culo al aire. Esta audaz acción política deja una nítida línea entre la oposición y el resto. De esta manera, ante la negativa para apoyar la moción, Podemos aparece como única oposición. Ciudadanos en su papel: acólitos del PP, para eso ha sido fundado. El PSOE, con sus problemas, alineado con el PP, dejando claro, si es que había alguna duda, que sus políticas siempre han ido en la misma dirección: en defensa de los ricos, manejando y engañando a buena parte de los ciudadanos. La representación nacionalista  en el Congreso a lo suyo: chupando de la teta de los Presupuestos Generales del Estado. Un mercadeo, un trueque descarado: cambio de votos por millones de euros.
La sociedad, se manifieste o permanezca indiferente, necesita la depuración de una situación política como la que sufrimos. El desconcierto, la vergüenza de sentirte español frente al resto del mundo se han apoderado de amplios sectores. La marca España por los suelos. Ahora son las fuerzas del cambio las que reivindicamos el patriotismo.  ¿Quién nos lo iba a decir?

La moción de censura no saldrá adelante, ya lo sabemos, pero veremos cuáles son las posiciones de cada una de las formaciones políticas, aunque, como decimos, ya se han pronunciado sin la más elemental reflexión. ¿Cómo será su intervención en la tribuna? La verdad es que despierta mi curiosidad, porque tendrán que hacer “encaje de bolillos” para negarse al cambio y, a su vez, hacer la crítica al gobierno del PP. Aunque, hay que decir que en este país se ha perdido la decencia en política. Hechos como comprar votos para aprobar los presupuestos de manera tan descarada nos van insensibilizando. Por el lado negativo, si esta moción no remueve un poco lo cimientos de la sociedad estamos condenados a consolidarnos como tierra sin ley, al más puro estilo mafioso. Sicilia se quedaría pequeña ya lo es en superficie, pero también lo sería en actividad delictiva.
En un sentido positivo, yo espero y deseo que algo cambie en el ámbito político y en el social, es decir, que los ciudadanos reaccionen y distingan de una vez a los que están a su favor y a los que están en su contra. Aunque, tal vez, un servidor esté invadido por un exceso de ingenuidad, en la que todos y todas, alguna vez, caemos.


miércoles, 17 de mayo de 2017

LA DERIVA DE LOS PARTIDOS DE TENDENCIA SOCIALDEMÓCRATA EN EUROPA

Es complicado desligar la trayectoria de un solo partido en el maremagno político en el que nos encontramos en el amplio ámbito europeo. Es complicado mantener la frialdad en una situación como la que tenemos en nuestro país, en la que uno se encuentra viviendo indignado y desmoralizado. Un espacio, este nuestro, donde el conjunto de los que detentan los diferentes poderes se asemeja más  a una red mafiosa que a lo que deberían ser las instituciones de un Estado moderno y democrático. Un lodazal en el que se combinan la corrupción de unos y la ignorancia de otros, impidiéndose, así, que esta especie nuestra se desarrolle en aras de la razón y la ética.

Estado general: los socialistas en el panorama político europeo
Haciéndonos creer que se trataba de posiciones antagónicas, se nos presentaban, con carácter casi universal, dos opciones que se autoubicaban: una en la derecha (con reparos) y la otra en la izquierda (también con reparos). La derecha se identifica con lo que se ha convenido en llamar eufemísticamente: neoliberalismo; la izquierda electoral del pasado ha presumido de ser socialdemócrata. Sin embargo, neoliberalismo y socialdemocracia son, en la actualidad, las dos caras de la misma moneda. Y como tal se han comportado. Lo demuestran los actos de ambas formaciones en la defensa de los mismos intereses: los de los ricos, habiendo hecho los socialistas, de vez en cuando, alguna concesión a las clases populares, aprobando leyes insustanciales que no atajaron nunca los verdaderos problemas de los de abajo. Pero cuando ha sido necesario hacer recortes en las condiciones de vida y en los derechos de los ciudadanos, no les ha temblado el pulso. Véase el caso de la modificación del artículo 135 de la Constitución española. Es una burda manera de engañar a una población que en estos momentos soporta todo lo que se le presenta a través de los medios de comunicación como tótem sagrado de la modernidad.

No cabe duda de que los “socialistas” hayan sido parte y culpa de la situación en la que nos encontramos, una situación caracterizada por una economía agónica, una política viciada, y una sociedad congelada. En una entrevista  reciente a J. Anguita, declaraba éste que sin una reacción del pueblo esto no tiene posibilidades de cambio. “Sin que la ciudadanía se movilice, este país no tiene solución alguna”.  “U os mojáis, o esto no tiene remedio, pensad en vuestros hijos y en vuestros nietos”. De otra manera, “Lloraremos como Boabdil”.  Comparto, como no podría ser de otra manera, el diagnóstico  y los deseos de Julio, pero discrepo en las propuestas. Las movilizaciones al uso parece que restan poco poder a los de arriba. Las movilizaciones de los ciudadanos que ahora se llevan a cabo no les dan miedo. Las acciones políticas tales como las sesiones de control al Gobierno y las comisiones parlamentarias son absolutamente ineficaces, lo que pone al descubierto la debilidad de este tipo de democracias. Las denuncias en los medios de comunicación tampoco resuelven nada, por el contrario suelen poner el cierre a los asuntos más y menos graves. Por desgracia, las soluciones no son fáciles, teniendo en cuenta el extremo al que hemos llegado. Sólo señalar que los escasos cambios que podemos encontrar rastreando la historia han tenido lugar cuando los movimientos se han fraguado en la clandestinidad para, después, llevar a cabo una auténtica revolución, unas con más éxito que otras.
Las movilizaciones, las protestas, las sesiones de control, etc.,  son una concesión de la oligarquía, protegida por un poder político alejado de la ciudadanía, aunque los ciudadanos voten a determinados partidos, porque son víctimas del engaño y de la demagogia de unos y de su propia ignorancia. A veces se vota, incluso, a grupos que defenestran a los que les han votado, a veces nos hacemos (se hacen) cómplices de la corrupción.  Uno de estos grupos a quienes votan de forma irracional en nuestro país es al PSOE. A pesar de esa situación de decrepitud, a pesar de su apoyo al Gobierno del PP, las encuestas, a lo que luego volveremos, les siguen concediendo un desproporcionado apoyo.

La evolución de los socialistas en Europa
Volviendo a la citada entrevista a  Julio Anguita el entrevistador le preguntaba algo así: ¿por qué está dividida la izquierda? Dando a entender que el PSOE formaba parte de esa posición política, a lo que Anguita respondió: ¿quién ha dicho que el PSOE es izquierda? Más o menos. En otros países, la reacción del electorado ya es evidente. En Grecia el PASOK quedó relegado a la última posición en las elecciones de enero de 2015 con un 4,7% de votos. En estos días es el PS francés el que ha ocupado el cuarto lugar en las primarias con un 6,36%. Tengamos en cuenta que los socialistas han gobernado durante mucho tiempo en estos países, siendo entonces el grupo más votado.  Sin embargo, España es un país singular. Con un PSOE dividido, sin ideología, sin propuestas, sin liderazgo, con golpes de mano cuarteleros, sigue apareciendo en las recientes encuestas oficiales (del CIS) en segundo lugar con un 20% de apoyo. Es tan inconcebible que sospecho que los datos están manipulados. Yo no me los creo. Esa es mi válvula de escape, así evito apelar al suicidio.

En otros países, tal como hemos mostrado, el declive de los partidos socialistas o, en general, de la Socialdemocracia, como a algunos les gusta autodefinirse, es un hecho. Y no sólo en Grecia y Francia, también en Reino Unido, Italia, Suecia, Polonia, etc. Ya son, al menos, 15 países en los cuales los socialistas han pasado a ser una fuerza irrelevante.

Ante tal situación nos hemos de preguntar: ¿a qué es debido ese declive en gran número de países de la UE? ¿A qué se debe la peculiaridad patria?

Rastreando bibliografía para documentarme, sorprendentemente, he encontrado multitud de artículos coincidentes en el título: “El declive de la Socialdemocracia” y otros enunciados semejantes. Coincido con el enunciado, pero no con los argumentos que esgrimen algunos para justificar ese declive. Es fundamentalmente por esta razón por la que me atrevo a aportar mi visión, basada fundamentalmente en la observación de la evolución de estos grupos y en el análisis de su verdadera naturaleza.
Ya le he dedicado algunos escritos, pero, como en otros casos, el asunto parece inagotable. De entre todas las referencias destacan don artículos: “El PSOE y sus problemas”, en diciembre de 2014 y “Tras la muerte del PSOE” de diciembre de 2016.

En los países políticamente más avanzados los ciudadanos han tardado, pero han comprobado que los partidos socialistas ya no actúan como alternativa a las políticas neoliberales, ya que, como he señalado, ambas organizaciones defienden los mismos intereses. La vieja estrategia de la alternancia ha tocado fondo.
La socialdemocracia jugó un papel importante en defensa de la clase trabajadora durante el siglo XIX, cuando ofrecía la mejora de las condiciones de trabajo por la vía pacífica y reformista, en una situación de penuria de las clases populares. Estrategia política legítima y rival de otras que se ofrecían más activas en su época. Pero, poco a poco, ha ido perdiendo sus verdaderas señas de identidad hasta que, transcurridos unos cien años, su ideario se ha ido desdibujando para convertirse en una propuesta netamente electoralista, aprovechándose de la historia y mintiendo a las masas que se han dejado engatusar. Volvemos a recordar a H. Ibsen en “El enemigo del pueblo” cuando nos anuncia que el pueblo se equivoca y tarda más de 30 años en darse cuenta del error. En Europa ya ha llegado ese momento en el que la ciudadanía ha detectado que este tipo de democracia es una estrategia del poder y los partidos mal llamados socialistas son, o han sido, un puntal fundamental de ese montaje.

El PSOE como caso peculiar
El PSOE inició sus andanzas, tras la Dictadura, capitalizando la lucha y el desgaste que el Partido Comunista llevó a cabo durante tantos años. El atraso socioeconómico y político de nuestro país, el miedo y las ansias de cambio proporcionaron un inmerecido triunfo electoral a los socialistas en 1982. La demagogia, el engaño, la ingenuidad y la ignorancia les han permitido gobernar más años de los merecidos. La falta de cultura política, consecuencia del ajetreado siglo XIX y las dictaduras del XX, han hecho del electorado patrio un bloque refractario, por lo que, aún, los dos partidos antiguos (PP y PSOE) siguen contando con un apoyo mayoritario a pesar de la corrupción de unos y la descomposición de otros.
Sin embargo, el futuro de los socialistas aquí, en este país nuestro, recordando al tonadillero Antonio Molina, es muy oscuro. Lo siento por sus fieles militantes de base y por sus devotos seguidores. Sus dirigentes, en un deseo de mantener su situación de privilegio, como si se tratara de un niño que no quiere que le quiten el juguete para ir a dormir, se mueven en un espacio onírico del que no quieren despertar. Pero la sensatez anuncia que, a pesar de esta inercia del cuerpo electoral, jamás conseguirán ser el grupo más votado en las elecciones generales. Tienen un verdadero problema. Ya no pueden presumir de ser la izquierda. Su futuro real, su subsistencia, alejado de los delirios y del autoengaño, pasa por convertirse en el asistente del Partido Popular.



sábado, 29 de abril de 2017

¿QUÉ MÁS TIENE QUE PASAR? BIS

Al hilo de los recientes encarcelamientos de algunos de los mafiosos del PP, que no serán los últimos, se hace inevitable la reflexión, y concluyes preguntándote: ¿qué más tiene que pasar? ¿Qué más tiene que pasar para que la sociedad reaccione? De pronto, me vino a la memoria el título de un breve escrito con idéntico enunciado. Un artículo de junio de 2013, hace ya casi cuatro años. Aunque allí contaba hechos semejantes a los que estamos asistiendo ahora, en estos cuatro años la sociedad no ha movido un pelo. Y aquí viene la segunda conclusión: los de arriba han ganado la batalla. La anestesia está servida. Es como si se tratara de una enorme banda de robots programados para seguir instrucciones. He querido eludir el término “Zombi” por el respeto que aún me merece esta especie. Y porque aún cabe la posibilidad de “resetear”  las programaciones, aunque sea necesario destrozar el disco duro a martillazos.
Para ponernos a prueba, de vez en cuando, los medios de comunicación anuncian posibles catástrofes que de ocurrir podrían suponer el final de todo el planeta. Eso de “la tormenta solar” es esa serpiente que aparece de vez en cuando. Por otra parte, la amenaza de una posible guerra nuclear nos ronda ahora entre la fantasía y la realidad. Algunos “colegas” en esto del análisis y la expresión escrita hacían mención a este hecho. Uno de ellos ha llegado a decir, ante la posibilidad de una guerra: “siento más lástima que miedo”, en referencia a la falta de reacción popular. Y así es. La masa impasible, indiferente, como si no fuera con ellos. Las noticias del día a día nos van vacunando: ya somos inmunes al desastre. Un día la masacre en Siria, otro día, mientras estamos comiendo, nos muestran los jirones de los que se desgarran en las concertinas. De un tiempo acá nos advierten de que “las imágenes que vamos a mostrar son muy duras”. Justo lo que hay que decir para provocar, y despertar la curiosidad para que miremos.
Si ante el anuncio de tan tremendos acontecimiento, la reacción es nula, ¿cómo nos vamos a sorprender porque unos ladronzuelos tengan millones de euros en cuentas clandestinas, porque hayan esquilmado empresas y servicios públicos en beneficio de ese grupo mafioso, porque la actividad básica de los patronos de grandes compañías sea la de corromper y corromperse? Eso es poca cosa.
Para comprobar que las cosas, cualitativamente, están como hace casi cuatro años, no me resisto a reproducir el texto de ese artículo publicado en esa fecha de 18 de junio de 2013. 
http://ajgilpadilla.blogspot.com.es/2013/06/que-mas-tiene-que-pasar.html.

“Hoy me llega vía email una carta, una de tantas de las que circulan por la red, haciéndoles ver a los que aún votarían al partido en el Gobierno, más de ocho millones, su equivocación por seguir apoyando a un grupo mafioso como el que detenta ahora el poder político. Ríos de tinta, o miles de megabytes comentan, denuncian o critican los comportamientos políticos y las conductas personales de los dirigentes del PP, pero las cosas siguen igual, no pasa nada, las urnas lo soportan todo. Han ganado por mayoría absoluta y están legitimados por cuatro años hagan lo que hagan.
Estos políticos saben muy bien de qué va este negocio. Saben que su función es la de  proteger a los ricos, y cobran por esa tarea, sabiendo que entre todos caminan en  el tándem de la corrupción. Todo eso de los principios o de la ética se la suda. La degeneración está servida.
En mi vida he visto nada tan escandaloso, y tan escasa respuesta ante los hechos que se suceden, y que nos cuentan los medios de comunicación a diario. Aparecen como si se tratara de una película, como una serie que, con el mismo guión, cada día aportan algún dato nuevo, aunque los protagonistas suelen ser siempre los mismos. El cine, la ficción y el plasma han hecho mucho daño. La realidad queda eclipsada y se nos cuela en casa filtrada, manipulada y repetitiva hasta el punto de asumir la maldad, el abuso, la sinrazón y la falta de humanidad como algo normal.
Por el otro extremo, la desigualdad, la pobreza, el desamparo y la crueldad comparten pantalla. Ya estamos tan inmunizados que tras una noticia sobre un tipo que ha robado un montón de millones, nos muestren otra en la que nos dicen que una cuarta parte de los niños de este país están desnutridos. Ambas son asumidas de igual forma porque la anestesia permanece durante todo ese tiempo en el que perdemos dioptrías ante el aparato de TV.
¿Qué más tienen que pasar? Los máximos dirigentes del partido en el Gobierno entienden esto de la política como un negocio. Nos dicen los diarios que en unos cuantos años se han forrado, burlando esa legalidad a la que ellos aluden cuando hay que reprimir o someter al pueblo llano. Es tremendo, porque dicen que son los máximos representantes de los ciudadanos. Se burlan de todos. Bien pensado: ¡da miedo! La inseguridad, el desasosiego o la inestabilidad y la precariedad laboral pasan a un segundo plano. El pánico les coloca en esa segunda plaza.
Por si fuera poco el hecho de que el actual presidente de Gobierno carezca de cualquier principio ético, burle la ley, sea un mentiroso: “no he venido a la política para ganar dinero”-dijo-, desprecie a la ciudadanía y tenga la desvergüenza de seguir en su puesto, además de eso, el expresidente de los patronos (CEOE) está en la cárcel, el expresidente de una de las mayores Cajas de Ahorros (Bankia) también está en la cárcel, el que manejaba los dineros del PP está multimputado por ladrón. La Corona: ¿qué decir de la Corona? ¿Hay quien dé más? ¿Es esto lo que llaman marca España?
Aún en estas condiciones no parece cercano un “estallido social”. Más bien parece que vamos por el camino de la aceptación de los hechos, de la caridad como única forma de ayuda a los más necesitados, del refugio en la miseria”.



martes, 25 de abril de 2017

LA CORRUPCIÓN, LA RAZÓN Y LA ÉTICA

No es verdad eso de que las personas sean corruptas por naturaleza. No es verdad eso de que todo aquel o aquella que tenga la oportunidad de robar robe. La mayoría de la sociedad está sometida a las reglas impuestas por el poder y resignada a padecer los desmanes de una panda de ladrones. En un sistema de dominio, el poder y la corrupción van de la mano.
Las noticias de corrupción que saltan a los medios de comunicación recogen sólo la de los gobernantes políticos, pero la corrupción no es patrimonio de estos. Las corrupciones más importantes se dan en el núcleo más duro de la clase dominante. Los propietarios o dirigentes de las grandes corporaciones no solamente son corruptores, sino corruptos. Es corrupción la explotación de la clase trabajadora, es corrupción evadir impuestos, es corrupción especular en los mercados, es corrupción asignar las desorbitadas cantidades en calidad de jubilación -por ejemplo- a los directivos de las empresas del IBEX35, es corrupción  la compra de entidades ruinosas para luego “reflotarlas”, es corrupción la privatización de empresas y servicios públicos, es corrupción  cobrar precios abusivos de los suministros de los oligopolios, es corrupción  el trato de la banca a los ahorradores y a los hipotecados, es corrupción agrandar la desigualdad. Es corrupción corromper.
En este país nuestro, la corrupción se ha generalizado en todos los ámbitos políticos gobernados por el Partido Popular, a tal punto que hemos visto como de ser una casta se ha convertido en una mafia, pasando por lo que algunos definen como trama. Los ciudadanos y ciudadanas estamos ya saturados de lo que nos cuentan día tras día. Cuando no es uno son dos los que van cayendo, aunque la aplicación de ese manoseado lema de que “caiga sobre ellos todo el peso de la ley” no se corresponde con la magnitud de los delitos (presuntos) cometidos. Estamos hartos, aunque lo que estamos viendo, que es mucho, es la punta del iceberg, tal como venimos anunciando desde hace tiempo. Los jueces, temerosos, tardan en aplicar sentencias. Una vez condenados los corruptos siguen en la calle con condenas de cuatro, seis o más años

Ante el actual panorama, surge la pregunta: ¿los comportamientos de los corruptos responden a una limitada capacidad intelectual, a una determinada patología o a la ausencia de principios éticos? Estamos tentados de responder de inmediato, pero merece la pena adentrarse en el análisis de esta antisocial práctica.

Ética y moral son conceptos resbaladizos sin que puedan ser definidos con precisión. Términos que a veces se complementan, otras veces se confunden. De cualquier forma, la ética y la moral, lo bueno y lo malo, responden a un modelo ideológico, doctrinal o a las normas y costumbres de una determinada cultura. En países como el nuestro, es la iglesia católica, y en general el cristianismo, quienes han marcado durante siglos las reglas morales. Reglas que permanecen en gran medida en este tipo de sociedades. La iglesia ha guiado la conducta de las masas bajo el temor de ser castigado en “la otra vida”. Durante mucho tiempo, los poderosos, aunque sólo fuera por imagen, se ajustaban a ciertas reglas, aunque bajo cuerda hicieran y deshicieran a su antojo. Lo que ocurre es que, poco a poco, esas normas van siendo violadas por esos estamentos. Ya no quieren ser ese referente visual o dechado de virtudes en actos religiosos. Ya no les importa ir al infierno. Por eso no les importa corromperse, por eso rompen con cualquier escala de valores. Por eso no respetan las más elementales reglas de convivencia. Por eso sus sucios asuntos no respetan los más elementales principios éticos.

La razón es una facultad potente y exclusiva  de nuestra especie, una componente importante de la  real o potencial inteligencia de hombres y mujeres, pero que, por lo que parece,  no alcanza a aquellos que no encuentran saciada su codicia para acumular más de lo que necesitan. Quienes anteponen sus intereses engañando, robando, explotando o abusando de semejantes son de ese grupo de baja talla intelectual. En una sociedad madura, intelectualmente hablando, no existirían individuos despreciables como los que, por goteo, están entrando en las cárceles de este país. La sinrazón, entonces, es una de la causa, quizás la principal, de tantos desatinos, de tanta corrupción.

Aquellos que han utilizado la política para corromperse, para sentirse poderoso, para satisfacer esa pasión, nunca llegarán a alcanzar plenamente el poder al que espiran, porque la pasión-poder se encuadra en la patología de la normalidad (en referencia a mi admirado E. Fromm). Todos estos individuos están psicológicamente llamados al fracaso por mucho que acumulen lícita o ilícitamente sus riquezas.

He llegado a discutir con amigos -que, por su interés y su capacidad intelectual, me merecen un tremendo respeto- sobre si es la razón o es la ética, mejor dicho, la sinrazón o la ausencia de los más elementales principios éticos, lo que subyace en todos estos casos de corrupción del PP como “organización criminal para delinquir”. Pues bien, conjugando las tres dimensiones que mostramos en la pregunta anterior, pienso que todos estos individuos que roban -de forma individual o en forma de casta, trama o mafia- son seres intelectualmente deficientes, carentes de cualquier valor o principios éticos y enfermos mentales. Muchos de los que habitamos estas tierras de picaresca, de Lazarillos, de Rinconetes, de Cortadillos, de Buscones, etc., estamos hartos de golfos, de sinvergüenzas, de dementes. Ante la indiferencia de las masas y la inacción política y social sólo nos queda apretar los dientes e intentar tirar para adelante con paciencia y resignación, pero con rabia.